E.4.10.- Recomendaciones de Raúl Cortés a Jorge Artigas, 1952.

Este documento apareció entre mis viejos archivos personales, no revisados en muchos años.  Se  produjo cuando Don Raúl Cortes Peña, que era mi profesor y jefe en el Ministerio de Agricultura, me recomendó para hacer mi año de práctica de Agronomía en 1952, donde Don Enrique Serrano Viale -Rigo, en el fundo La Torina, en Pichidegua. Me la entregó el día antes de mi partida. No me impresionó mucho pues consideré que solo eran buenos deseos para un subalterno que se iba. Al leerla 60 años después, la he valorado debidamente y me doy cuenta que Don Raúl, como mi mentor y profesor,  me conocía muy bien. Yo tenía 23 años y enfrentaba mi primer trabajo remunerado y mi primera experiencia en contacto con superiores y subalternos directos. La transcribo tal como la recibí y como quedará archivada nuevamente. Tal vez pueda beneficiar  a otro  que esté en la misma situación que yo estaba en ese entonces.

Los Noes de un Predator

dedicado a JAC,  naturalmente!

No se deje desalentar por las dificultades, ni
vencer por los contratiempos. Recuerde que es
una virtud característicamente varonil el luchar
y vencer.

No permita que el éxito lo envanezca ni que el
triunfo lo corrompa. La gente vanidosa y con una
actitud de superioridad hacia los demás es
desagradable y malquerida. No es la humildad la
más pequeña de las virtudes, y sin embargo una
de las más estimadas.

No desoiga ni ignore el consejo de la gente más
experimentada y que a Ud. le inspire genuino respeto.
Eso sería torpe e inexcusable y le puede acarrear
fracasos.

No deje tampoco de escuchar el consejo de la simple
e inculta gente campesina, que tiene a su favor años
de experiencia y de observaciones, sin perjuicio sin
embargo de usar su propio criterio cuando deba
tomar
una resolución.

No porfíe ni discuta más allá de lo estrictamente
necesario, ni trate de imponer sus puntos de vista
a los demás. Fuera de ser feo y desagradable, porfiar
y discutir, por lo general, no se saca mucho si su
adversario es tan porfiado y discutidor como Ud.
mismo.

No ahorre esfuerzos ni sacrificios cuando se trate
de trabajar o de cumplir una tarea que Ud. se ha
propuesto hacer o su patrón le ha pedido. No hay
mayor satisfacción que la del deber cumplido y la
del éxito esforzadamente alcanzado. Al final,
compensa los sacrificios hechos el contemplar la
obra realizada.

No olvide que Ud. está en los mejores años de su vida,
en que más se puede rendir, y que esencialmente a Ud.
se le ha dado una oportunidad para que demuestre su
capacidad, su sentido de la responsabilidad, su espíritu
de trabajo y de sacrificio, su buen juicio y  buen criterio
para resolver problemas, su audacia para adelantarse
a los problemas y prevenirlos, su entereza y decisión
para afrontar circunstancia inesperadas o adversas,
sus condiciones para manejar gente y hacerse querer
y respetar por ellos.

No se altere ni se ofenda ni se enoje, y en cambio
trate siempre de conservar esas cualidades que a Ud.
lo hacen tan característico: su espíritu juvenil, su
docilidad y buen carácter, su empuje que no reconoce
barreras, su optimismo, su alegría de muchacho, su
fé, y su incurable “tallerismo”.

No olvide nunca a la gente a quienes debe algo, aunque
sea insignificante o sin mucho valor. Nunca se podrá
pagar o devolver el cariño, la simpatía, el afecto, la
comprensión, el aprecio, el estímulo, la ayuda, más
todavía cuando estos sentimientos se dan desinteresa-
damente. Son cosas que se dan o no se dan. La gratitud
es la forma apropiada de retribuirlas.

No se deje amedrentar ni permita que el temor lo
sobrecoja, si Ud. está razonablemente convencido de
haber procedido bien. Sea siempre sincero consigo
mismo y por ningún motivo trate de engañarse a si
mismo diciéndose que está bien lo que hizo mal, o
que Ud. tiene la razón y nó el “otro”.

No culpe a los demás de los errores cometidos, de
las fallas que se produzcan o de los fracasos que
experimente. Analice siempre cuidadosamente su
responsabilidad y su intervención y confiésese
culpable si así es necesario.

Y así podrá llegar a ser un buen administrador de
fundo, rico, gordo y satisfecho!!

Raúl Cortés    (the boss)

SANTIAGO. víspera de fin de año, 1952