I.4. Patín Hockey

En nuestra niñez, habían tres actividades deportivas que todo niño o niña practicaban en la calle, que era, en los barrios, una extensión del patio de la casa, pero pavimentado. Estos eran el fútbol de calle o pichangas que solo practicaban los varones y, los patines y la bicicleta. Creo que un joven que no fuera diestro en estos elementos, se le consideraría extraño para el Santiago de Chile de los años 30 al 50.

Cuando llegué a la Universidad Católica en 1948, existía una rama de Hockey con activa participación en campeonatos. Me invitaron a participar. Nosotros en el barrio, hacíamos algo de hockey pero con disco en vez de pelota, como lo es en hielo. Así se jugaba desde que este deporte llegó a Chile y había juegos todos los domingos frente a la Moneda. Posteriormente cambió a pelota. Entré al equipo UC y, por un par de años participé activamente en los compromisos del equipo. Los últimos años de las carreras universitarias son muy demandantes y no otorgan facilidades para el deporte, así es que dejé el Hockey.

Cuando llegué como profesor a la Universidad de Concepción, me informé que ésta tenía un equipo de hockey y competía normalmente en campeonatos en la zona. Con la experiencia de Santiago, me recibieron inmediatamente en el equipo y empecé mi participación. Habían pocos lugares para patinar. En la Universidad los partidos se jugaban frente al campanil, en otras partes, como en Talcahuano, en piscinas abandonadas que siempre tenían piedrecillas y algo de basura. Nuestros equipos contrincantes estaban formados por hombres rudos que se aprovechaban que en hockey hay mucho contacto físico entre los jugadores. Mi primera experiencia la tuve en Talcahuano cuando tratando de llegar a la pelota, me encontré con el mango del palo de hockey de mi contrincante metido en mis costillas que me dejó sin aliento. Otra expresión de rudeza era tomarle las nalgas al contrincante o meterle el dedo en el ano, para que se enojara y se armara una pelea. De alguna manera no me sentía cómodo con estas situaciones. Además, todos los partidos se hacía los domingos después de la 13 horas y eso me complicaba el almuerzo dominical con mi familia. Duré como dos años y me retiré.