H.3.1.5. Cuchillo de sobrevivencia

A fines de los años 70, tomé contacto con temas de sobrevivencia en el ejército. Quedé muy interesado y no me podía sacar de la cabeza el tema. En ese tiempo no habían aparecido los programas de T.V. con el tema. Las únicas informaciones que se obtenían eran de manuales de fuerzas armadas de distintos países como Estados Unidos, Francia y Sudáfrica que fueron de donde obtuve muy buena información. Cuando salía al campo pensaba en situaciones de sobrevivencia y como resolverlas. Por largo tiempo mantuve alto interés en el tema. El Regimiento al cual estaba adscrito, me encargó, basado en el manual oficial existente para las FFAA chilenas, traducción del de la fuerza aérea americana, que preparara charlas para darlas a los conscriptos. Esto fue en tres o cuatro oportunidades. Estas charlas hacían énfasis en la comida, el refugio y las ropas. Los apuntes que debí escribir para esas oportunidades, me estimularon para dar cursos de sobrevivencia en las Escuelas de Verano de la Universidad de Concepción, con ejercicios en terreno por tres días. En ese tiempo, me interesé en hacer un manual para todo público, el que imprimí, y en esta pagina WEB esta como I.6.

Concluí que habían dos problemas principales: como hacer fuego y disponer de un cuchillo multipropósito que claramente no era un cortaplumas suizo, pues debía servir a la vez como herramienta y defensa. Hice una lista de los elementos que debería tener el cuchillo de sobrevivencia. Estos fueron: capacidad para transformarse en arma tipo lanza que sirviera de defensa y de colecta de animales menores, que pudiera armarse trampas con él; que se pudiera encender fuego; que llevara medicina indispensable; que ofreciera correas para cualquier uso; una parte de él debería ser un serrucho; una superficie para usar como martillo; un elemento de sujeción durante el uso, y otras que el usuario debería descubrir durante el uso.

Este proyecto me tuvo “enfermo de la cabeza”, me costaba pensar en otra cosa; hice decenas de dibujos y miré cuchillos en libros, revistas, manuales y donde pudiera encontrarlos. El hecho de no encontrar ninguno que se ajustara a mi idea, mas me motivaba. Pasé un tiempo pensando en el acero que se usaría: que mantuviera el filo y que no se oxidara. A mis amigos algo ligados con el acero, los tenía aburridos, al final solo me recomendaban libros. Finalmente probé con cuatro aceros diferentes. Parece que mantener el filo y ser inoxidables eran cosas opuestas, al menos en Chile año1968. Hoy hasta los mas baratos cuchillos de cocina cumplen las dos virtudes. Hice modelos en madera, en plástico, etc. probando la forma. Finalmente llegué a una forma tallada en madera y esa fue copiada en acero con la ayudas del taller de ingeniería de la Universidad de Concepción. Diseñé la cartuchera que también debía tener funciones extras y finalmente un cinturón también con funciones extras. Empecé a buscar quién se interesara en hacerlo y venderlo. Mientras tanto, lo patenté como modelo. Muchos me daban ideas de como hacerlo para hacerlo vendible. Finalmente en 1975, lo presenté a Famae para su estudio. El informe final decía que no tenía interés para las FFAA, porque tenía un peso que al soldado engañaría creyendo que tenía un arma efectiva, lo que distaba mucho de serlo. De todos modos hice como 25 completos, los cuales con el tiempo han sido regalados como premios, vendidos, robados, perdidos, donados, etc. por ahí quedan algunos incompletos. Actualmente llegan mucho cuchillos brasileros, españoles, franceses, americanos, coreanos, etc. Los miro y examino con mucha atención, pero estoy convencido que el cuchillo S.V. Artigas,1975, era mas ingenioso.

Algunas fotos que se salvaron del manual de uso de mi S.V. 1975, las he dispuesto en la próxima galería.

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