G.1. Breve Reseña del MZUC-UCCC

Desde su fundación, el MZUC ha puesto atención sobre las colecciones de material zoológico chileno, reunidas, muchas veces, a lo largo de toda la vida de su dueño. Por muchos años estas colecciones, a la muerte del colector, eran vendidas al extranjero por los familiares luego de su muerte o, durante la vida de este para afrontar necesidades de su vejez. Por muchos años era impensable poder defender este patrimonio de otra forma que no fuera recurrir a los sentimientos patrióticos. Cuando el valor de la moneda nacional mejoró, ya se pudo ofrecer comprar las colecciones nacionales. En ese tiempo, reuní información sobre las colecciones existentes y quedé atento al fallecimiento de sus dueños para ofrecer a la familia comprar la colección cuando decidieran venderla. De todos modos la competencia con los ofrecimientos extranjeros era, muchas veces, insalvable. La primera colección adquirida fue la colección de escarabeidos de Ramón Gutiérrez. Para ello conté con el incondicional apoyo del Rector Don David Stitchkin (1955). El valor de esta colección, recuerdo, fue un auto Ford último modelo para la viuda. Posteriormente pude comprar otras colecciones, alguna muy conocidas, pues incluían material usado en numerosas publicaciones. En este caso vale recordar la colección del Prof. José Herrera. Con el tiempo se supo que la Universidad de Concepción compraba colecciones zoológicas y que las mantenía en perfecto estado de conservación. Así empezaron a llegar ofertas de venta, de donaciones y de comodatos. En el MZUC hay 47 colecciones, adquiridas (o recibidas) entre 1955 y 2013. Entre las colecciones que lamentamos no tener están las del Dr. Francisco Behn, cuya colección de aves él formó siendo funcionario de la Universidad de Concepción, muchas veces en tiempo universitario. Siempre dijo que quería que su colección quedara en la Universidad. Me lo hizo saber cuando nos colaboraba en la formación de la colección de aves que estábamos formando. Luego de su fallecimiento, la familia la vendió sorpresivamente a Alemania. La otra colección que lamentamos no poseer es la de insectos cerambícidos que formó el Dr. Miguel Cerda. Aunque siempre nos aseguró que deseaba que quedara en Concepción, su viuda la entregó al Museo Nacional de Historia Natural de Chile, donde se encuentra.